"Escribo lo que muchas veces no puedo decir..."

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Morir para vivir

30.01.2013 10:11

Cuando nos enfrentamos a la partida de los seres queridos, generalmente no estamos listos para entenderlo, asimilarlo o simplemente sufrirlo. Vivimos en una cultura donde a pesar de que contamos con un día de muertos donde aprovechamos para levantar altares u ofrendas y ver hasta con un de poco humor estas partidas, en la realidad, no estamos listos para soportar el sufrimiento que nos causa el no volver a ver físicamente a las personas, poder tocarlas, platicar y seguir disfrutando de momentos terrenales.

En la vida me ha tocado enfrentar muchas pérdidas importantes como la de mis padres, tíos y amigos cercanos. Cuando ocurrieron las primeras que fueron de amigos de mi edad no tienía la madurez, experiencia, fortaleza ni claridad para encontrar una explicación y solo me cegaba por aquel dolor que sentía. Cuando muere mi Padre, que representaba mi alma gemela y con quien compartía experiencias de vida que solo él lograba entender por nuestra filosofía de vida en común, tuve la oportunidad de tener una plática con una tanatóloga, que me hizo entender el ciclo de la vida terrenal y el ciclo de vida espiritual. Platicaba las razones emocionales para cada una de las enfermedades, que en su mayoría eran causadas por malos sentimientos que tenemos a lo largo de nuestra vida como frustración, rencor, odio, desamor, entre otros, esto hace que acumulemos energia negativa que se manifiesta en malestar para el cuerpo de alguna u otra forma.  Podemos creer o no en ésto, y a pesar de lo agnóstico que resulta, a mi me funcionó y me sigue funcionando. Ella hablaba de la muerte como una especie de renacer donde te liberas de aquello que te haya enfermado física, emocional y espiritualmente para así comenzar una nueva etapa donde podrás hacer lo que más te gusta, disfrutar y realmente ser feliz. Y mientras ¿qué hacemos los que acá nos quedamos? Pues ella me enseñó a platicar con mi Papá como si siempre me acompañara…primeramente nos pidió repetir en voz alta, recien había fallecido, que ya podia descansar y caminar hacia un lugar tranquilo lleno de alegría y PAZ, lo cual hice durante las primeras semanas  y ya después continué platicando con él como siempre lo hacíamos, las respuestas no están en su voz pero están en lo que me enseñó y en todo lo que dejó en cada conversación y momento vivido.

7 años después me toca ver partir a mi Madre, una mujer fuerte, comprometida y el mejor ejemplo de amor a su familia….jamás te imaginas que tendrás que estar frente a ella guiándola al descanso que la liberaría de aquel sufrimiento vivido por años…ahí vuelvo a entender que el aferrarse a tener a la gente con nosotros aunque sea mal, no debe ser, es un pensamiento puramente egoísta, creo que el saber despedirse de la gente al partir o en cualquier separación es un momento completamente empático, donde lo que debemos pensar es en lo que quiere y siente la otra persona y no nosotros. Soltar y dejar ir a quien ya cumplió un ciclo con nosotros, sea corto o largo, es el que tenía que ser.

Hoy que soy madre, trato de transmitirle a mi hijo que las personas estamos temporalmente aquí, que la gente muere completamente cuando las dejamos de pensar y que si esto no sucede nunca siempre vivirán espiritualmente con nosotros. Las lágrimas y el sufrimiento serán inevitables pero el entendimiento será otro. Si existe una filosofía de vida debe haber una filosofía de muerte no creen?

Pensar en cómo les gustaría a esos seres que ya partieron vernos es lo que me hace sonreir y disfrutar de lo que afortunadamente tengo, así quiero que me recuerden ellos y los que ahora están conmigo…